sábado, 12 de marzo de 2016

NUNCA ES IGUAL

¿Qué tamaño le das a tus recuerdos?
Toda imagen conlleva una manipulación, en un mundo fugaz donde el tiempo y la razón parecieran derrumbarse, quedan varias memorias palpitando como luciérnagas en una oscura noche de verano, difusas, aisladas.

El tiempo se repliega y desdobla dejando aflorar huellas en cosas y personas que nos han pertenecido y nos hace notar que trazo dejamos en ellos. Analiza aquello que ya nadie mira.

El dibujo se ríe del tiempo dejando rastros permanentes a su paso y leemos esto en esta muestra, en donde Gabriel Altamirano, se hace lugar sobre cualquier vínculo o recuerdo para la exacerbación del sentimiento. Tomando la estética del cómic, la ilustración, la moda y el diseño. Adoptando el imaginario de una visión, distorsionando el objeto particular para generar un vínculo colectivo, a modo de una especie de memorias suspendida en un espacio atemporal.

La intención recurrente en la obra es animar al espectador a descubrir una realidad simbólica y estética oculta detrás de estas imágenes, donde la vida abraza al recuerdo y la belleza suplanta al olvido.









STICKERS

Bajo una atmósfera de fantasía encubierta y con la ayuda de la estética animal, se realza el deseo de perpetuar los más profundo sentimientos. 

Personajes que parecieran estar atrapados en espacios atemporales infinitos y vacíos se vuelven reflejo de un complejo mundo interior, sumidos en la soledad inmersos en sus propios pensamientos, en el placer del recuerdo y la nostalgia.

La obra se lleva a cabo mediante la acción de la intervención del espacio, tomando el recurso del siteespecific y remasterizando sus propios dibujos convertidos en stickers y a su vez nuevamente dibujados, como la acción espontánea de un niño que se para frente a una pared blanca con crayones en la mano.

Gabriel Altamirano con su singular manera de disponernos una íntima perspectiva sobre el sentir humano, nos ilumina la mirada y el corazón al saber que hasta el más triste recuerdo puede verse y convertirse en algo armoniosa y naturalmente disfrutable

La simpleza poética de un espacio en blanco, en el cual nos permitimos jugar con nuestro presente y volver a transitar lo sentido. Mirar hacia atrás no es condicionar al tiempo perdido, sino que contar las pulsaciones de nuestra historia. Todo lo que ya fue forma parte de lo que somos









FORTUNA

“Tener Fortuna es la suerte de poseer aquello que nos hace feliz y nos genere algún tipo de placer; el dinero, la fama, la juventud, la belleza, el amor y la búsqueda constante de la satisfacción personal, relacionada con el significado que le damos a los objetos que nos ayudan a conseguirlo de una manera casi mágica y trascendental“

Este proyecto surge con la llegada de Gabriel Altamirano a Buenos Aires en 2013 y parte de la observación/adaptación al entorno de tratar de adaptarse a la gran ciudad, de ver a esta figura de plástico por doquier, desde en una joyería hasta en un kiosco, por la necesidad que se percibe en la búsqueda común de las personas, por las circunstancias económicas, por la influencia de los medios, por la necesidad de pertenecer.

El Gato es un objeto que engloba el concepto de una manera directa y metafórica, es aquello que atrae lo que deseamos, lo que supuestamente necesitamos para ser felices, cubre nuestras necesidades, es rápido, es facil y es de plástico.

La obra empieza tomando esta figura y resignificándola convirtiéndola en un objeto simbólico de reflexión, con obras hechas a gran velocidad basadas en el lenguaje del diseño gráfico en donde el mensaje es directo y claro. 

El siguiente paso fue masificarla mostrarla muchas veces de maneras diferentes desarmandola, simplificándola, jugando con ella, buscando un vínculo con el espectador y participante hasta llegar a su finalizción con una intervención en una vidriera, en donde se presenta a una gran figura de mujer/gato imitando la sensación de los dioses antiguos, una manifestacion divina del consumismo, del placer rápido y de la masificación de las ideas.